2. El movimiento circular y el centro.
La unión de los opuestos sobre un nivel más elevado no es, como
ya se destacó, ningún asunto racional, y tampoco cosa del querer, sino
un proceso de desarrollo psíquico que se expresa en símbolos.
Históricamente fué siempre representado por símbolos y aún hoy se
manifiesta en el desarrollo individual de la personalidad a través de
figuras simbólicas. Ese hecho resultó, para mí, de las siguientes
experiencias: las fantasías espontáneas, de las que tratamos más arriba,
se ahondan y concentran paulatinamente en imágenes abstractas que
aparentemente representan "principios", verdaderos archai gnósticos.
Cuando las fantasías son principalmente expresadas como pensamientos,
entran en escena formulaciones intuitivas de leyes o principios
oscuramente presentidos, que de inmediato son dramatizados o
personificados. (De esto habremos de tratar todavía más abajo.) Si las
fantasías son dibujadas, surgen símbolos que pertenecen principalmente
al tipo llamado mandala. Mandala quiere decir círculo, en especial
círculo mágico. No sólo están los mandalas expandidos por todo el
Oriente, sino que también entre nosotros se hallan abundantemente
atestiguados durante la Edad Media. Los cristianos especialmente han
de ser situados a principios de la Edad Media, en su mayor parte con
Cristo en el centro y los cuatro evangelistas, o sus símbolos, en los
puntos cardinales. Esta concepción debe ser muy antigua, puesto que
también es representado así por los egipcios Horus con sus cuatro
hijos. (Horus con sus cuatro hijos tiene, como se sabe, relaciones muy
próximas con Cristo y los cuatro evangelistas.) Más tarde encontramos
un evidente mandala, altamente interesante, en el libro de Jakob
Boehme sobre el alma. Es enteramente visible allí que se trata de un
sistema psicocósmico con una fuerte trama cristiana. Lo llama él "el
ojo filosófico" o "el espejo de la sabiduría", con lo que se da a entender
manifiestamente una summa del saber secreto. En su mayor parte, los
mandalas tienen forma de flor, cruz o rueda, con una clara propensión
al cuatro, que recuerda la tetraktys pitagórica, el número básico. Se
hallan también tales mandalas, como diseños en arena para usos
rituales, entre los indios pueblos.
El Este posee naturalmente los más bellos mandalas, en especial el
budismo tibetano. En estos mandalas estan representados los símbolos
de nuestro texto. He encontrado asimismo dibujos mandálicos entre
enfermos mentales, y por cierto entre gente que, con seguridad, no
tiene la menor idea de las vinculaciones aquí mencionadas.
Entre mis pacientes he observado algunos casos de señoras que no
dibujaban los mandalas, sino que los bailaban. Para eso existe en la
India el término naandala nritya = danza mandala. Las figuras de la
danza expresan idéntico significado que los dibujos. Los pacientes
mismos poco pueden declarar acerca del sentido de los símbolos
mandálicos. Solamente son fascinados por ellos y de alguna manera los
hallan, con respecto al estado anímico subjetivo, plenos de expresión
y efecto. (pag. 32-33 “El Secreto de La Flor de Oro”)
……….
El más antiguo de los dibujos mandálicos que conozco es una
llamada "rueda solar" paleolítica, que fué descubierta poco ha en
Rhodesia. Está basada, de igual manera, en el número cuatro. Cosas que
llegan tan hacia atrás en la historia de la humanidad tocan, naturalmente,
las capas más profundas de lo inconsciente, y posibilitan asirlas donde
el lenguaje consciente se muestra como totalmente impotente. Tales
cosas no pueden ser creadas por el pensamiento, sino que deben crecer
de nuevo hacia arriba desde la oscura profundidad del olvido, para
expresar los presentimientos supremos de la conciencia.y la intuición
más alta del espíritu y, así, fundir en uno la unicidad de la conciencia
actual con el primitivo pasado de la vida. (Pag 38 “El Secreto de La Flor de Oro”)
La unión de los opuestos sobre un nivel más elevado no es, como
ya se destacó, ningún asunto racional, y tampoco cosa del querer, sino
un proceso de desarrollo psíquico que se expresa en símbolos.
Históricamente fué siempre representado por símbolos y aún hoy se
manifiesta en el desarrollo individual de la personalidad a través de
figuras simbólicas. Ese hecho resultó, para mí, de las siguientes
experiencias: las fantasías espontáneas, de las que tratamos más arriba,
se ahondan y concentran paulatinamente en imágenes abstractas que
aparentemente representan "principios", verdaderos archai gnósticos.
Cuando las fantasías son principalmente expresadas como pensamientos,
entran en escena formulaciones intuitivas de leyes o principios
oscuramente presentidos, que de inmediato son dramatizados o
personificados. (De esto habremos de tratar todavía más abajo.) Si las
fantasías son dibujadas, surgen símbolos que pertenecen principalmente
al tipo llamado mandala. Mandala quiere decir círculo, en especial
círculo mágico. No sólo están los mandalas expandidos por todo el
Oriente, sino que también entre nosotros se hallan abundantemente
atestiguados durante la Edad Media. Los cristianos especialmente han
de ser situados a principios de la Edad Media, en su mayor parte con
Cristo en el centro y los cuatro evangelistas, o sus símbolos, en los
puntos cardinales. Esta concepción debe ser muy antigua, puesto que
también es representado así por los egipcios Horus con sus cuatro
hijos. (Horus con sus cuatro hijos tiene, como se sabe, relaciones muy
próximas con Cristo y los cuatro evangelistas.) Más tarde encontramos
un evidente mandala, altamente interesante, en el libro de Jakob
Boehme sobre el alma. Es enteramente visible allí que se trata de un
sistema psicocósmico con una fuerte trama cristiana. Lo llama él "el
ojo filosófico" o "el espejo de la sabiduría", con lo que se da a entender
manifiestamente una summa del saber secreto. En su mayor parte, los
mandalas tienen forma de flor, cruz o rueda, con una clara propensión
al cuatro, que recuerda la tetraktys pitagórica, el número básico. Se
hallan también tales mandalas, como diseños en arena para usos
rituales, entre los indios pueblos.
El Este posee naturalmente los más bellos mandalas, en especial el
budismo tibetano. En estos mandalas estan representados los símbolos
de nuestro texto. He encontrado asimismo dibujos mandálicos entre
enfermos mentales, y por cierto entre gente que, con seguridad, no
tiene la menor idea de las vinculaciones aquí mencionadas.
Entre mis pacientes he observado algunos casos de señoras que no
dibujaban los mandalas, sino que los bailaban. Para eso existe en la
India el término naandala nritya = danza mandala. Las figuras de la
danza expresan idéntico significado que los dibujos. Los pacientes
mismos poco pueden declarar acerca del sentido de los símbolos
mandálicos. Solamente son fascinados por ellos y de alguna manera los
hallan, con respecto al estado anímico subjetivo, plenos de expresión
y efecto. (pag. 32-33 “El Secreto de La Flor de Oro”)
……….
El más antiguo de los dibujos mandálicos que conozco es una
llamada "rueda solar" paleolítica, que fué descubierta poco ha en
Rhodesia. Está basada, de igual manera, en el número cuatro. Cosas que
llegan tan hacia atrás en la historia de la humanidad tocan, naturalmente,
las capas más profundas de lo inconsciente, y posibilitan asirlas donde
el lenguaje consciente se muestra como totalmente impotente. Tales
cosas no pueden ser creadas por el pensamiento, sino que deben crecer
de nuevo hacia arriba desde la oscura profundidad del olvido, para
expresar los presentimientos supremos de la conciencia.y la intuición
más alta del espíritu y, así, fundir en uno la unicidad de la conciencia
actual con el primitivo pasado de la vida. (Pag 38 “El Secreto de La Flor de Oro”)